INDIANA JONES AND THE LAST CRUSADE (Steven Spielberg, 1989)
—-Jorge Núñez—-
THE ABYSS (James Cameron, 1989)
“Lo más bonito que he visto en mi vida”. “Un baile de luces”. Espectáculo puro del cine técnico donde la forma se distingue por sí misma y estructura una narrativa así. Muy James Cameron, el maestro de los envoltorios sofisticados para historias típicas-clásicas. Muy sibarita desde lo tecnológico pero no desde la forma profunda. Lo académico al servicio del cine como fenómeno de belleza sorprendente, de lo indescifrable, de lo abstracto sin cuestionárselo. Unas luces deslumbrantes en lo más oscuro del océano y unos personajes que responden a relaciones estereotipadas, con sus cubículos y sus “decir lo que tienen que decir”. Una planitud psicológica que no le hace bien a la peli y por eso “ALIEN” sobrevive mejor a las modas, porque además de ser crudo y menos esteta de lo bello, es un producto con más niveles de interpretación, más flexible y más ambiguo. “ALIEN” es una peli parida desde la pretensión absoluta de crear algo nuevo, algo conmovedor y terrorífico, un espacio angosto en el que el espectador se retuerza, pero en “THE ABYSS” no existe. La pretensión es la contemplación del poder del cine técnico norteamericano, una prepotencia dictatorial que hace que la peli tenga, ante todo, un tono realista en el que se incrustan de forma muy verosímil y creíble los cuerpos luminosos extraterrestres, dentro de su incomprensible sistema de artefactos y de vida. Dennis Muren, responsable en esta peli de los efectos visuales realizados por ILM, evoluciona, proyecta y desgasta una faceta de su empresa, como un videobook, pero este videobook podría tener más realidad, hacer las cosas de verdad, con chicha, es lo que le falta a esta peli. La historia responde a su contexto, Estados Unidos en el año 89, y ya está, en el año 90 ya estaba vieja. Está bien, pero es una peli contextual, y seguro que tenía algún mensaje oculto para los espías americanos o para la CIA o algún tipo de conspiración que la peli mismo desacredita.
THE RIFT (Juan Piquer Simón, 1989)
La primera turbulencia sucede cuando aparece en pantalla J. Martínez-Bordiú (POCHOLO!!!) pero muere rápido y hace de sueco. Se hace el sueco. Nada va con él. Es el hombre de hielo que sacrifica su vida por el bien de una misión abstracta. Y claro, la peli sigue. Es un submarino tripulado por unas cuantas personas que desciende muchísimas millas hacia los abismos. Nunca una peli tan profunda de manera literal ha hablado tanto de la superficie. La superficie del cine, de los mecanismos propios del medio audiovisual. Es que quiero decir que todo se nota, todo es frío, una luz de cirujano sin sentimientos acompaña a tintes azules, tintes rojos y tintes verdes. Así tres ambientes. Y si a esto se le añaden escenas de archivo para ubicar algunas secuencias introductorias pues estupendo. Me refiero a postalitas de Washington y Trondheim.
Muy alambicado todo. Me voy a centrar. “LA GRIETA” (así se llamó en España esta co-producción de Estados Unidos y España) es un exploit de “THE ABYSS” de James Cameron. También introduce planificaciones y clímax a lo John Carpenter. Con música de un tal John Goldsmith que en los créditos de atrás pone J. Goldsmith, y claro, una piensa en… Todo transcurre sin motivación, con tópicos, ningún hipnotismo barato hasta que todas las cartas salen de la manga en los últimos 20 minutos apoteósicos. Todos los efectos especiales, criaturas, maquillaje, “ALIEN”, Julio Verne, “THE THING” y un plano a lo Kubrick seguido de un amago de “H.A.L.”. No hay respiro debajo del mar, todo lo que hemos aguantado ahora viene a por nosotros. Me he aburrido con la peli, me he dormido… al final me ha sobrecogido porque la he subestimado. No hay que subestimar ni a “TEMBLORES 4”. Hay que tener cuidado aunque la artesanía de J. P. Simon sea demasiado tosca e ilusionada. Yo también quiero hacer una peli de un submarino que baja a los espacios abisales y se encuentra género de ciencia-ficción. Así, en un cajoncito, en el del cine de género sin más sofisticación.


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