FUERZA VITAL

CINE SUCIO COMO NECESIDAD.

Posted in Reflexiones by fuerzavital on octubre 17, 2010

Una vez vi el final de “BROKEN FLOWERS” (Jarmusch, 2005) y pensé que no parecía una peli de ese Jarmusch que conocía de los planos planos como viñeta, como tira cómica, ese “MISTERY TRAIN” o “GHOST DOG”. Me dejó una sensación de que se había tirado por la borda, por el deje de la pose. Sobremanera. No lo sé, algo me removió la mente. Y años más tarde vi “JUNGFRUKÄLLAN” (Ingmar Bergman, 1960), comentándome un amigo lo mucho que copió Craven de su guión para “LAST HOUSE ON THE LEFT” (Wes Craven, 1972). Pero claro, era diferente la película de Bergman a la de Craven. La de éste último rebosaba una suciedad. Stop!

¡NECESITO PELIS SUCIAS!

Es una necesidad, ya he encontrado demasiado Cecil B. DeMille, demasiado Tsai Ming Liang, demasiado Paul Thomas Anderson, demasiado Fritz Lang al fin y al cabo. “MEN IN WAR” (Anthony Mann, 1957) está a medio camino de lo que reivindico. Quizás algo se atisba en “THE INVISIBLE MAN” (James Whale, 1933) y en otra de Mann “THE NAKED SPUR” (1953). Pero yo estoy hablando de una desfachatez, de una falta de vergüenza y de trípode a la hora de afrontar una peli, de una falta del eje de acción cinematográfica… ¿Roger Corman? Cuando la necesidad por contar algo deja su marca y su herida incicatrizable en la película en cuestión. “LAST HOUSE ON THE LEFT” es una apuesta arriesgada por algo iniciado por Corman y Herschell Gordon Lewis en su “TWO THOUSAND MANIACS!” (1964). Wes Craven lo rueda con la cámara, la acción queda registrada para la posteridad a duras penas, sin pretensiones. Es un arma de la suciedad: la falta de pretensiones. Lo poco (y mucho) que perdura en nuestra mente la imagen de una peli sucia, una patraña, y no estoy hablando de cine de serie Z ni cine cutre. Estoy hablando de cuando da igual todo planteamiento fílmico coherente y cuando lo coherente es precisamente el enfrentamiento espontáneo para con la naturaleza ante la cámara. Muy visual resulta “THE HILLS HAVE EYES” (Wes Craven, 1977) en tanto que hasta el primer ataque de la familia del desierto la película se mantiene con un planteamiento académico, pero claro ¡Llega el ataque! Y el salvajismo se apodera de la producción, todo se cae al suelo, se pasa del campo al contracampo de manera aturdida, el calor sofocante y mortal del desierto real, las prisas de una producción a la deriva, caótico todo, autodestructivo. Lo sucio es autodestructivo quizás. Autosucio. Cámara al hombro, a la mano temblorosa, muy a lo nouvelle vague de los franceses cahieristas como Godard un padre de la suciedad [Pero pronto la abandonó, sino véase “LE MÉPRIS” (Jean-Luc Godard, 1963)]. El mantener a un personaje a la derecha en una conversación, el facilitar al espectador la lectura de la película… todo eso queda superado por el cine sucio. No va hacia ningún sitio y parte de destruir todo, desde la despreocupación se llega al cine de Paul Bartel o John Waters. Lo iconoclasta deja paso a las huidas y a las salidas por la tangente hacia un mundo de la no-imagen. Por supuesto esto genera otra iconografía no muy alejada de “AVATAR” (James Cameron, 2009).

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