FUERZA VITAL

FAT CITY (John Huston, 1972)

Posted in -----REVISTAS FV-----, 08 by fuerzavital on abril 4, 2011

—- Marcos García-Ergüín —-

“FAT CITY”, ciudad dorada, para el espectador medio, supone un hiriente reflejo, casi documental, de la clase trabajadora estadounidense. El medio rural en el que se gana la vida la población de la ciudad y del film desgasta el sueño americano hasta quemarlo. No existen medios suficientes para significar la hastiada vida de Stacey Keach (Tully) interpretando el deterioro de un boxeador arruinado. Pero la excelente fotografía es capaz de dilapidar la América profunda por medio de un canto amargo pero altisonante de lo que es el derrotismo. Porque la cinta no se detiene en reflexiones lentas y amargas, el drama se produce, pero con ritmo.

Un simple vistazo a los títulos de crédito con el tema de Kris Kristofferson “help me make it through the night” sirve para adelantar la representación costumbrista pero poética del dramático paisaje que nos presenta John Huston. Unos títulos de crédito que mantienen un silencio para presentar la habitación y el hastío del protagonista para después continuar. Y es que de progresiones  trata el film. No sólo se compara el estertor pugilístico de  Tully con el joven comienzo de Ernie (Jeff Bridges) en el ring, sino que se iguala su suerte. Ninguno de los dos cosechará el éxito sin trascender la mediocridad. Ni ellos ni nadie en el film. Todo el reparto del gimnasio es esclavo de esta malignidad existencial. Un conjunto de perdedores cuya representación más histriónica se formula con la interpretación de la alcohólica Oma (Susan Tyrrell).

Dicho sea de paso, uno de los mejores momentos es el combate que Tully gana el día de su regreso al ring. Aquí, el montaje nos muestra una victoria amarga frente a un rival enfermo. Una dolencia conocida tan sólo por nosotros, los espectadores, que somos conscientes de la absurda felicidad de la que hacen gala los protagonistas al haber ganado un combate que mucho habría cambiado de conocerse el estado físico del rival. Un combate en el que los detalles contrarrestan la épica. La bata de Tully (Albornoz), que parece sacada del baño de un motel, o la perplejidad de su entrenador y preparador físico intensifican el contraste ante un boxeador, profesional, que va para luchar y se marcha tras el combate con las luces apagadas.

Así, esta impotencia ante la  linealidad de la vida se refleja en el marco visual por medio de una alta gama de composiciones de dominante horizontal donde la frontalidad del campo o los edificios (como en el que vive Tully) se oponen a la salida existencial. Las construcciones aparecen frontales como un muro que no ofrece salida. No existen profundidades ni diagonales en dirección a un punto infinito. La representación es plana, como herencia del pictoricismo norteamericano de Edward Hopper. Porque, como decimos, no es tan sólo una historia sobre sus protagonistas, sino que trasciende a la sociedad estadounidense. Y la profundidad de campo y los puntos de fuga, tan sólo existirán en los lugares donde las oportunidades pierden su sentido para denotar el derrotismo personal. Los bares y las tascas más casposas son las únicas que tendrán esta virtud para con los protagonistas.

Por lo tanto, el film culminará con la mezcla de los dos sentidos visuales mencionados, y nos presentará a Tully y Ernie de manera frontal (como los paisajes y las construcciones) con la horizontal marcada por la barra del bar. La profundidad también será negada, pero un vistazo de Tully dándose la vuelta para observar el ambiente del bar nos presentará el futuro de una sociedad y unos personajes, enfatizados por la quietud del fotograma estático del rostro del protagonista.

—- Marcos García-Ergüín —-

2 comentarios

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  1. […] Marcos García-Ergüín – FAT CITY (John Huston, 1972) […]

  2. plared said, on septiembre 6, 2011 at 2:01 am

    Una genial pelicula, desgraciadamente casi desconocida. Uno de los mejores finales de la historia del cine, en su patetismo. Cundo ambos se quedan callados, simplemente sin nada que decir. Genial pelicula sobre perdedores, que en este caso lo son de verdad. Al igual, que sobre un antes y un despues, representado brillantemente por sus dos protagonistas. Saludos


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