FUERZA VITAL

A SERIOUS MAN (Joel Coen & Ethan Coen, 2009)

Posted in -----REVISTAS FV-----, 08 by fuerzavital on abril 11, 2011

—- Tamara García —-

Un profesor de universidad ve como poco a poco el maltrato, aparentemente injustificado, de su familia y conocidos va destruyendo su vida; Larry, que así se llama, busca el por qué de este ensañamiento en los sabios de la comunidad judía a la que pertenece.

Un cortometraje sobre una leyenda popular judía precede los créditos del comienzo y  nos predispone, con su tono, a escuchar a modo de fabula (moraleja incluida) esta comedia negra de los Cohen basada en sus recuerdos de infancia. Sin este cortometraje, a modo de alma del film, quizás no entenderíamos la antigüedad, y por tanto la dificultad de librarse de ellas, de las creencias en las que fundamenta el protagonista su vida (por llamar de alguna forma a ese espacio de tiempo, sin consciencia ni conciencia, que utiliza el protagonista no sabemos muy bien para que), creencias que le hacen imposible la comprensión de lo que le pasa.

Justo después de los créditos, un muchacho, hijo del protagonista, mientras soporta en la escuela judia lo que debe ser una clase de yiddish, escucha a escondidas la canción de Jefferson Airplane, “Somebody to Love”. Dicha canción tiene dos misiones claras, la primera la comentaré al final, la segunda: fechar el relato, hablarnos de un mundo ajeno que vive en el año 1967, un mundo que se mueve con otra moralidad, lejano y que se escucha con muchas interferencias, tal como uno recuerda las cosas prohibidas, y ya hiciese Woody Allen en Días de Radio (1987) de una forma mucho más caótica (por cierto, el hijo del protagonista, tiene un cierto aire pelirrojo al Allen Niño de Días de Radio).

Después de esto, el protagonista es vapuleado y maltratado por los arbitrarios dioses, a saber: su mujer, que quiere dejarle por otro judío respetable pero en unas condiciones totalmente ilógicas e indignantes, un alumno asiático que le extorsiona para ser aprobado en matemáticas, sus insensibles y egoístas hijos, un hermano incapaz y por último un jefe pusilánime que le histeriquea su ascenso.

Todo lo que le hacen, te molesta como espectador y te lleva al enfado constante, pues el personaje en ningún momento se revela, enfada o insulta a sus semejantes, ni siquiera cuando viene un fantasma y le pega unos trompazos contra la pizarra, tan solo busca comprender la situación acudiendo consecutivamente a tres rabinos oraculares; como si el mero hecho de compresión, sin ninguna acción precisa, hiciese que se rompiese el hechizo dramático de la vida. Porque el personaje, interpretado por Michael Stuhdbarg, retrata la absurdez del humano que renuncia a su capacidad de decidir y pensar autónomamente, por una falsa e indolente comodidad.

Parodiando esto último, en sus visitas a tres rabinos, el primero de ellos, compara la vida con un aparcamiento, el segundo un seudo psicoanalista, y el tercero ni siquiera lo recibe, pero como se ve en el final de la película, es el más sabio.

Este increíble personaje de no acción, dotado de la absurdez coheniana, que tiene estados de lucidez cuando riñe a su hermano en la piscina, increpándole que a lo mejor debe hacer algo por él mismo, que llegas a pensar que tiene lo que se merece por no haberse preocupado de nada, junto con el retrato social de la comunidad, conseguida a través de una fotografía y diseño de arte exquisitos, que nos recuerda a la comunidad de Eduardo Manostijeras (1990), pero sin castillo gótico donde refugiarse ni los colores imposibles de Burton, con esas casas yanquis tan prolijas de sueño americano, y esos vecinos presentes pero inexistentes a la vez, nos hacen sentir una realidad paralela, un mundo que sucede a la vez que este, que de él nos llegan estas películas documentales y al que nosotros exportamos nuestra música, un mundo del que no tenemos derecho hablar pues no lo conocemos, y que los Cohen, legitimados por su experiencia vital, relatan con esa fluidez mágica que consiguen en casi todas sus películas.

La primera misión de la canción de Jefferson Airplane, a estas alturas de la película, viene a rescatarnos del sin sentido, nos canta una solución, como lleva haciendo desde el principio, cuando aun no han sido desarrollados los molestos sucesos ni retratados sus personajes, a decirnos quien es el asesino antes del asesinato, la nana dice: en este espacio llamado vida, de las pocas cosas que quedan claras es que “cuando la verdad es mentira”, lo único que te puede ayudar a seguir es el amor.

—- Tamara García —-

2 comentarios

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  1. lehior said, on abril 11, 2011 at 4:00 pm

    Tamara:
    Muy buena la estructura y muy buena la guinda final.
    un abrazo!!!

  2. […] Tamara García – A SERIOUS MAN (Joel & Ethan Coen, 2009) […]


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