FUERZA VITAL

Ti West y el nuevo no-tiempo

Posted in Reflexiones by fuerzavital on abril 20, 2011

—-Jorge Núñez—-

Filmografía.
THE WICKED (2001)
THE ROOST (2005)
TRIGGER MAN (2007)
THE HOUSE OF THE DEVIL (2008-2009)
CABIN FEVER 2: SPRING FEVER (2009)
THE INNKEEPERS (2011) En proceso.

Nació en 1980 en Wilmington (New Jersey, USA) y estudió en la School of Visual Arts de New York.

Hay que esperar en el cine de Ti West. Hay que esperarle con paciencia porque su sadismo de expectación rodea mil veces al John Carpenter de “Assault on Precint 13” (1976), “Halloween” (1978) o “Someone’s watching me” (1978). Las imágenes sobrantes que quedan en el aire, los residuos que contaminan el resto de metraje, untar bien en el tiempo suspendido y pescar criadillas de sesudas emociones electrificantes. Una vez que los personajes han abandonado el plano… una vez que el plano está durando más de dos minutos… una vez que lo que tiene que suceder no sucede… en estos casos ¿Qué sucede? Una conexión directa con la realidad en espera, con la cautelosa sensación de una propuesta firme, algo sólido se estampa en nuestras caras pero enseguida se transforma en puro líquido gaseoso alucinógeno de colores vibrantes. No voy a hablar de John Cage ni de Andrei Tarkovski.

“THE ROOST” (2005) es un dispositivo torpe en el que su estructura misma se remarca para mal. Sin arrancar nunca y sin necesidad de ello, Ti West nos introduce en la noche de cartón-piedra. El negro se palpa y se descascarilla. En un cobertizo unos murciélagos son zombis y además tenemos al grupo de amigos que van cayendo lentamente. De un punto a otro, la línea recta que traza West es muy sibilina, muy bastarda. La importancia se cambia, el objetivo de “THE ROOST” es el de ser cobertizo, el hogar y su tiempo (el tiempo muerto hogareño) se levantan para matarnos. Nunca estuvo tan cerca lo físico como lejos el día luminoso. Lo que no se ve y sí se espera hace daño. El daño que en “TRIGGER MAN” (2007) es invisible e incierto, con una pose de dogma-casero-americano, conociendo los dogmas, los estigmas del dogma y la cámara superguay que ronronea buenas ideas de composición, para huir de ellas. La huida de estas ideas significa dar la espalda al planteamiento (venidero) de “Predator” (John McTiernan, 1987). Unos amigos en un bosque, en un día de caza, se ven sorprendidos por unos francotiradores. ¿Pero cuándo poner esa situación en el guión? ¿En qué minuto? ¿En qué momento? El peligro invisible que se esquiva desde el principio llega a la mitad exacta de la peli. Ese disparo que salpica de sangre la cara de uno de los chicos, con música de tensión-terror, en la mitad de la peli. Toda la espera por saber la “cuestión” de la peli toca techo en ese minuto 40 para después desembocar en la sed de venganza de los protagonistas. El bosque cutre replantado y un polígono industrial para una peli de look casual con puntas rizadas y brillos sosos en la que las ganas por un discurso flexible y lo suficientemente vacío para que sea metafórico consiguen que aflore el fantasma del pelis en el olvido. En el cine de West el hombre “Trigger man” ha salido del cobertizo “The roost” demasiado desnudo y pronto se da cuenta el cineasta norteamericano de que hay que alimentarse para coger energías renovadas. La mística aparece en su siguiente película: “THE HOUSE OF THE DEVIL” (2008-2009). Las citas seculares de la mitología del terror-suspense ochentero se encargan de relumbrar esta peli quizá de manera un tan suicida y fanática, quizá el sentir por hacer algo “bueno” técnicamente después de las descacharradas dos primeras producciones, quizá asumir otro disfraz para seguir aprehendiendo, quizá como un secuestrador de iconos antes de naufragar, Ti West confecciona una relectura del cine de tensión “carpenteriano”. Las colas de las escenas, una vez que la acción principal ha sucedido, siembran para recoger ¿o no? Porque el hecho de recoger a Ti West no le importa sino que las verduras nacerán deformes con ramificaciones de distinto color, virando al rojo Argento y al morado Fulci del para-terror italiano. Una casa en la que se espera algo, algo satánico con una niñera confiada. Ese es el marco. Un marco que se va estrechando hasta que la pantalla se apaga, el eclipse se consuma y la peli se auto-mutila para completar una maravillosa producción modesta y certera. Comprometida con el cine. Situación que se desparrama en su, inmediatamente, posterior película titulada “CABIN FEVER 2: SPRING FEVER” (2009) producida por Eli Roth (director de la primera parte y colaborador-amigo de Tarantino y Rodríguez). Es un himno en vinilo del que Ti West reniega completamente ya que tuvo disputas en la fase de edición hasta el punto en que casi se opta por borrar su nombre de los títulos de crédito. Una teatralización del espíritu grindhouse, de pelis baratas de sangre y de la cacharrería espontánea y siliconada. Demasiada confección humorística, pataletas e internetera para conseguir ser simpática hasta ser repulsiva. Aunque el disfrute se sale por los costados ya que la carnaza revoluciona la estructura teenager.

—-Jorge Núñez—-

(este artículo, y muchos más, lo podeis encontrar en el Fuerza Vital 07, pronto en tiendas de Madrid y Bilbao)
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