FUERZA VITAL

Entrevista a la Revista Pausa

Posted in Entrevistas by fuerzavital on junio 1, 2011

La revista Pausa fue una revista de análisis fílmico que existió entre 2007 y 2009 en el seno de la facultad de Comunicación Audiovisual en la Universidad del País Vasco. Fue creada por Jorge Oter y Germán Rodríguez, alumnos de esa carrera, a la que más tarde se unió Iñigo Larrauri. A pesar de que su web principal se cerró, han dejado un blog que contiene los 11 números que sacaron de la revista.

Como colegas de profesión e interesados sobremanera por el texto cinematográfico les he hecho unas preguntas que ellos amablemente han contestado:

¿Cómo surgió la idea de realizar una revista sobre cine no generalista sino especializada en un tipo de cine?

Jorge Oter- Surgió la idea de hacer una revista de cine y no nos planteamos si era generalista o no. Hacerla podía ser un paso lógico, después de estudiar ciertas cosas. Además, creímos que había un hueco que Pausa podía ocupar. Lo de generalista no sé cuánto se refiere al público y cuánto a los contenidos. Pausa superó nuestras expectativas en cuanto a difusión, creo, dentro de su modestia. Por la parte de los contenidos no es que fuese muy elitista. Hoy en día esto es ya muy relativo, con internet… disponibilidad y conocimiento. Ahora hay nuevas revistas en internet y normalmente no hablan de cosas “generalistas”. A no ser que se lean sólo entre ellos, parece que hay gente a la que le interesa…

Germán Rodríguez- Creo que no se trataba de una revista de cine no generalista. Tampoco estaba especializada en un tipo concreto de cine. Al contrario, en Pausa se estudiaron y comentaron películas de todo tipo. Desde las más marginales, pongamos por casos el número dedicado a José Julián Bakedano hasta lo más comercial (o al menos comercial) como el número dedicado íntegramente a Mulholland Drive. Nuestra vocación y propósito -otra cosa sería ver si lo logramos-, era acercarnos al cine desde otra perspectiva, a saber, la del análisis pormenorizado de una película. El propio nombre de la revista quiso dar cuenta de ello. Frente a las críticas periodísticas quisimos poner en primer plano el análisis pausado para intentar sacar de cada película el mayor jugo posible.

Iñigo Larrauri– Esta pregunta deben contestarla mis compañeros que son quienes pusieron en marcha el proyecto. Yo llegué después, en una época de crisis, un poco como esos jugadores que se fichan a media temporada para evitar el descenso, objetivo que no siempre suele conseguirse.

 

El texto sobre cine trata de la imposibilidad de explicarlo. ¿Cómo realizáis el abordaje de las pelis? ¿Con qué sentimientos?

J.O.- No comparto la primera afirmación: desde mi punto de vista, trata de la intención de explicarlo. Obviamente no se puede reducir el film al papel, pero habrá que acercarse a una comprensión y eso es lo que se pone por escrito. Sobre los sentimientos, yo siempre he tratado de escribir sobre cosas que me han gustado, y casi siempre ha sido así. Y sobre el abordaje, no sé, cada película pide alguna cosa, que será más o menos acertada, pero porque crees que la pide escribes en un determinado sentido. Cuando luego comparas con otro texto puedes descubrir que igual pedía otra cosa…

G.R.-  Supongo que dependerá del texto. Pero creo que con este tipo de afirmaciones no hay que ser categórico. Tendemos a resumirlo todo, a querer encontrar la esencia de los que es cada cosa: el arte, el cine, la vida… Si algo bueno tuvo Pausa es que se esforzaba en encontrar el discurso de cada película concreta, en encontrar los mecanismos intrínsecos que la hacían dueña de un sentido. Ésta era la máxima para abordar las películas y el sentimiento que nos movió y motivó para la fundación de la revista.

I. L.- Yo también creo que el abordaje de la película depende de la propia película. Qué dice, cómo lo dice, etc. Ésta es una manera de evitar decir aquello que uno quiere decir utilizando como excusa una película. Lo importante es no perder de vista el objeto del que se habla.

 

Hace poco oí en un documental sobre “Viridiana” que las pelis de Marisol y de este tipo no son ni arte ni nada. ¡Pero siguen siendo cine aprovechable no? ¿Os posicionáis como crítica que investiga y construye discursos?

J.O.- Sobre lo último, la pretensión inicial de Pausa era justamente no hacer crítica, sino análisis. De puertas para afuera podía quizá resultar algo estirado, pero la idea era no hacer crítica, evitar la opinión, tratar de proponer cosas más fundadas, dentro de lo posible. Lo posible venía determinado por variables como la periodicidad, la disponibilidad de cada uno… y de ahí que se pudiera llegar más o menos lejos. Difícilmente se podía hacer investigación, porque eso lleva mucho tiempo y trabajo, así que uno podía adentrarse en un tema relativamente. Ése era también uno de los límites para el análisis. Hay casos puntuales en los que puede hablarse así, como en la colaboración de Nekane Zubiaur, pero creo que es muy excepcional. Por otro lado, lo de crítica que investiga es un oxímoron que imagino va por ahí. Y discursos se construyeron, inevitablemente. Si eso se refiere a si surgió alguna teoría o algún concepto en Pausa, habría que revisar cada texto. Los números más logrados, como los de Escartín o Bakedano sí aportaron al menos una base para alguna cosa, pero en estos casos es fácil decirlo dada la coherencia inevitable de las propuestas.

En cuanto a lo primero, y hablando más en general, está bien la conversación que tienen Sokurov y Solzhenitsyn, en las entrevistas que le hace el primero, sobre arte y cultura. Solzhenitsyn dice que las películas de Sokurov son arte y éste dice que son cultura, “sólo”, se sobreentiende. Dejando eso a un lado, hay cosas que no serán obras de arte y seguirán teniendo muchísimo interés. No digo que esto vaya para esas películas españolas, sino en general.

G.R.- Creo que no es tanto un problema de si es aprovechable o no. Las películas de Marisol forman, indudablemente, parte dela Historia del cine español. El problema radica que este tipo de películas están sobredimensionadas dentro del panorama cinematográfico español debido a que, en mi opinión, muchos medios de comunicación se han encargado de identificarlas con cierta idea de la “españolidad”. A poco que se investigue el cine patrio nos damos cuenta que es mucho más amplio y con una gran variedad de estilos. Marisol es cine español, pero no menos cine español es José Val del Omar, Luis Buñuel, Víctor Erice o Edgar Neville, sobre el que, por cierto, hicimos un monográfico.

I. L.- Suscribo todo lo que dice Germán, es exactamente lo que pienso. Sobre qué cine es arte, cuál no lo es, etc., siempre me gusta recordar aquello que decía Godard: “el cine es al mismo tiempola Renault y el Museo del Louvre”.

¿Cómo decidís hacer monográficos sobre Escartín, Bakedano, el documental en España…? ¿Es puro sentimiento o está re-pensado?

J.O.- Los temas fueron saliendo de la gente que estaba en Pausa en cada momento. No se seguía ninguna línea en especial, o al menos eso creo, aparte de evitar una cierta repetición. Personalmente, creo que Pausa logró hacer un recorrido temático bastante interesante, dentro del que tal vez sólo los temas de Bakedano y Escartín puedan ocupar un mismo lugar. En definitiva, iba surgiendo, y si parecía interesante y capaz de dar juego y gustaba, se iba con ello. No sé si es puro sentimiento o re-pensado, pero creo que será algo en medio, ni muy caliente ni muy frío.

G.R.- Además tratamos de reivindicar el cine de estos directores de quienes tuvimos todo el apoyo. Basta señalar que ambos nos facilitaron sus películas para el visionado online dentro de cada número. En el caso de José Julián Bakedano, al que ya conocíamos, quedamos con él unas cuantas veces para la elaboración de una extensa entrevista y también se prestó para una pequeña gran película de Víctor Iriarte en 8mm con el título “Hamaika” en un claro homenaje a “Bi” y “Bost” del director durangués. En mi caso, y seguro que también el de mis compañeros, el número de Baquedano fue especial por la gran amistad que surgió y que mantenemos hoy día con él, y por el sentimiento de estar reivindicando algo con justicia. Todo estuvo pensado pero los sentimientos estuvieron en primer plano, y sin duda siguen estándolo, y estos son de agradecimiento. A José Julián, Escartín, pero también a todas las personas que nos ayudaron con los demás números y aportaron sus escritos como Josetxo Cerdán, Santos Zunzunegui, Gabriel Villota, Carmen Arocena, Imanol Zumalde, Luis Eguiraun… en fin, gente del mundo universitario y del cine que nos ayudaron desinteresadamente y que hicieron posible que la revista se prolongara un tiempo.

I. L.- Una vez más a esto deben de responder mis compañeros porque yo llegué muy tarde.

 

¿Cuáles son vuestras pelis favoritas?

J.O.-A mí me gustan películas de todo tipo.

G.R.- Yo tengo predilección por el cine de animación. Películas como “Le Merle” o “Blinkity Blank” de Norman McLaren son referencias constantes y que veo unas cuantas veces al año. Otro director sobre el que vuelvo con frecuencia es Jaques Tati. Cualquier película de Tati.

I.L.– Desde luego que muchas. Pero como ésta es una pregunta habitual yo me he decidido hace tiempo por elegir siempre una película que me parece genial y que, aunque tal vez no sea mi favorita (realmente no lo sé, son muchas) es una que nunca me voy a arrepentir de haber dicho que lo es: “M, El vampiro de Düsseldorf”.

 

¿Cómo manejáis esa obsesión por lo audiovisual?

J.O.- Creo que en mi caso no es algo realmente obsesivo, y lo que hay no es exclusivo con el audiovisual. No quiero decir que tenga un pie puesto en muchas cosas, pero que el interés es abierto. Te gustan cosas de distintos sitios o momentos concretos de algo específico.

G.R.- Yo trato de evitar el consumo indiscriminado de películas. Algo que no siempre se puede cumplir. Pero al menos sí tratar de ver con un cierto orden. También, es necesario, a mi juicio, restar todo atisbo de romanticismo y cinefilia a la hora de enfrentarse a lo audiovisual. Finalmente, y creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida, vivir sin televisión. Será demasiado tarde cuando nos demos cuenta de la subjetividad perniciosa que ésta genera.

I.L– La verdad es que lo llevo bastante bien. Siempre he estado más obsesionado, aunque esa tampoco sea la palabra exacta, por la literatura que por lo audiovisual. Procuro ver las novedades que en principio me interesan mucho pero por lo demás trato, como mi amigo Germán, de ver las películas en un cierto orden.

 

¿Y las pelis que detestáis, cuáles son?

J.O.- De partida, nada en concreto.

G.R.- Detestar… Esta pregunta me ha hecho recordar algo que dijo un profesor de cine. Era algo así como “no hay tantas cosas buenas”.  Creo que hay que tener esto presente, más hoy día, donde cierta crítica moderna se rompe los sesos por encontrar una falsa majestuosidad cada mes con el fin de justificar la tirada mensual.

I.L- Yo detestar… no sé. Pero no me hacen ninguna gracia aquéllas terriblemente pretenciosas en las que bajo la carcasa dorada no hay nada.

 

¿Habéis visto “Lifeforce” (Tobe Hooper, 1985)?

J. O.-No.

G.R.- Yo tampoco. Pero después de esta entrevista pienso verla. Lo divertido ha sido buscarla por Internet y el vínculo con Fuerza Vital ha sido casi inmediato.

I.L- No conozco la película.

Muchas gracias desde Fuerza Vital por concedernos las entrevista y a tope con el cine!

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