FUERZA VITAL

Los cinco periodos de la obra bergmaniana (4ª parte y fin)

Posted in Reflexiones, Tributo Especial by fuerzavital on junio 10, 2011

—-Jordi Puigdomènech—-

(Continúa de aquí) Con el film El silencio, el director sueco parecía haber dado por concluida su búsqueda de la trascendencia. No obstante, como el propio Bergman señaló siete años después, hay puertas que nunca pueden cerrarse para siempre (BJÖRKMAN, S.; MANNS, T.; SIMA, J.: Conversaciones con Bergman; (Opus. cit.); p. 170). Películas como Gritos y susurros y La flauta mágica ponen de manifiesto que el cineasta sueco no se dejaba encasillar en las categorías corrientes. Si bien la mayor parte de críticos coincidimos en considerarlo como un cineasta existencialista, es necesario reconocer el celo mostrado por Bergman a la hora de proteger su libertad en el proceso de creación artística, resaltar sus caracteres peculiares y defender su propia originalidad. Este celo se muestra en todo su esplendor en la puesta en escena de una obra tan rica en contenido como es la ópera de Mozart.

Fanny y Alexander viene a ser un resumen, precedente de lo que serán sus libros de memorias Linterna mágica e Imágenes, y sus novelas autobiográficas Las mejores intenciones, Niños del domingo, Conversaciones íntimas e Infiel, llevadas al cine por los realizadores Bille August, Daniel Bergman y Liv Ullmann. Expresada a través de un personal montaje de las imágenes en movimiento, Fanny y Alexander toma como punto de partida el álbum fotográfico familiar y los distintos temas que constituyen el complejo universo bergmaniano: Dios, el hombre,  la muerte…, así como los diferentes ámbitos bajo los que estos temas pueden ser objeto de reflexión: el arte, la música o la religión. A través del conjunto de su obra y en particular a través de éste film, Bergman hace gala de un acerbo cultural en el que todos los elementos que lo integran están íntimamente relacionados entre sí, formando un todo indiferenciado. Ciencia, poesía, religión y filosofía nos muestran las mismas ideas, aunque con distinto ropaje.

Pocos meses después de Fanny y Alexander, Bergman rodó para la televisión Después del ensayo (Efter repititionen, 1982), una nueva profundización en el tema del artista-creador, en la que vertía todo su saber experiencial como director de teatro y su conocimiento del modo de ser de los intérpretes. Tras este paréntesis, retomando el álbum fotográfico familiar Bergman realizó El rostro de Karin (Karins ansikte, 1986), un cortometraje de corte experimental en el que reconstruyó la vida de su madre por medio de una secuencia de fotografías, que abarca desde la primera infancia hasta la vejez y la muerte de su progenitora. Con este singular trabajo, el realizador sueco incidía en el poder de la imagen instantánea y, sobre todo, en la enorme expresividad del rostro a la hora de dar cuenta del paso del tiempo y del proceso de maduración —tanto interior como exterior— del ser humano, todo ello aderezado con la pausada música de piano de su ex-esposa Kabi Laretei. Pese a su brevedad y limitada difusión, El rostro de Karin posee una fuerza intrínseca que evidencia el dominio del lenguaje visual de que hace gala su autor.

En presencia de un clown surgió en la mente de un Bergman ya anciano —79 años— al recordar el temor y la angustia que la idea de la muerte le despertó en su juventud. Evocando la figura del compositor austríaco Franz Schubert, fallecido a los treinta y un años de edad, el director sueco reabre alguna de las cuestiones metafísicas planteadas en El séptimo sello, como las heideggerianas acerca del “ser en el tiempo” y del “ser para la muerte”. En presencia de un clown constituye, asimismo, un caluroso homenaje al séptimo arte en el centenario de su creación.

Encuentros privados —poco afortunada traducción del original sueco, más cercano a la voz Conversaciones íntimas, escogida como título de la novela— es la tercera entrega de la reconstrucción de la saga familiar bergmaniana, iniciada con Las mejores intenciones (Bille August, 1991) y continuada con Niños del domingo (Daniel Bergman, 1993). En los guiones de estos films, Ingmar Bergman evoca el devenir vital de sus progenitores, desde la etapa de noviazgo en la que tuvieron que superar la oposición inicial de la abuela materna, hasta su posterior casamiento y la llegada de los hijos: Dag y el propio Ingmar (hubo también una hermana, Margaretta, de la que apenas se habla en dichos films). Con una sinceridad que en ocasiones raya la desnudez existencial, Bergman explora a lo largo de estas tres obras su árbol genealógico más inmediato, en busca de claves con las que descifrar la difícil relación que mantuvo en la vida real con sus padres y, en particular, con su padre, el pastor Henrik Bergman, hombre de austera religiosidad que, según parece, educó a sus hijos con una inflexibilidad que Bergman no alcanzó a comprender hasta pasados unos años de la muerte de aquél, cuando ya las relaciones entre ellos estaban prácticamente rotas desde hacía tiempo.

Sören Kierkegaard es citado en el film cuando Marta, la amiga íntima de la madre de Bergman, le entrega a ésta una obra del pensador danés al amante de ésta, estudiante de Teología, sugiriéndole su lectura. Es sabido que Kierkegaard polemizó duramente con los teólogos de su país, a quienes acusaba de pronunciar bellos discursos tras los que se ocultaban todo tipo de deslices morales. Pese a haberse declarado agnóstico en alguna ocasión —nunca de un modo definitivo, sino con reconocidos matices de provisionalidad— Bergman siempre se ha mostrado como un ferviente defensor de la fe sincera, al mismo tiempo que un implacable crítico con aquéllos que practican el doble juego moral. Encuentros privados es uno de los mejores ejemplos del respeto que el director sueco muestra hacia el sentimiento religioso.

Liv Ullmann e Ingmar Bergman —respectivamente directora y guionista del film— se conocieron cuando la actriz noruega llegó a Suecia junto a la compañía de teatro de la que formaba parte. La actuación de Ullmann encandiló a Bergman, quien siempre ha mantenido una actividad profesional paralela en el mundo del cine y en el de las artes escénicas. Posteriormente llegó la colaboración artística entre ellos y, aún, la relación personal, de la que nació como fruto una hija, precisamente la que en 1998 recogiera en Cannes el premio que se concedió al gran realizador sueco por el conjunto de su carrera. Tanta experiencia vital compartida se deja sentir en el trabajo de Liv Ullmann tras la cámara, pues en algunos momentos la compenetración entre ambos llega a tal punto, que parece que sea el propio Bergman quien dirige el film. El encuadre marcadamente teatral escogido para ciertas escenas, la división formal de la estructura del film en actos y, por encima de todo, el empleo de primeros planos sostenidos como máximo exponente de la expresividad del rostro humano, son recursos habituales en el cine de Bergman que Liv Ullmann recupera, tanto en Encuentros privados como en Infiel (Trölosa, 1999).

El título del último film relizado por Ingmar Bergman en 2003, Saraband, hace alusión a las piezas musicales de Johann Sebastian Bach que son conocidas por ese nombre. Pero la zarabanda también era una danza española de los siglos XVI y XVII, que fue prohibida en su tiempo por hacer gala de un elevado contenido erótico. Bergman, musicólogo empedernido, no empleó este título de forma gratuita, pues la interpretación a dúo violonchelístico de esta pieza de Bach por un padre y su hija alude en el film a una relación amorosa prohibida, incestuosa y enfermiza. Pero los orígenes de la historia han de remontarse a otro film ya polémico en su tiempo, Secretos de un matrimonio, rodado en el año 1972. En él, una aparentemente modélica pareja-tipo de la próspera sociedad sueca exhibía los detalles de su separación, en medio de toda clase de humillaciones, insultos y demás violencias verbales y psicológicas.

Los integrantes de aquel matrimonio, interpretados por Liv Ullmann y Erland Josephson, son treinta años después los ancianos protagonistas de Saraband. Con estos elementos Bergman construyó nuevamente una historia de corte existencialista, en la que se deja sentir el peso de la filosofía de Sören Kierkegaard, citado expresamente en el film. El sentido de la existencia humana, marcada por la indefectibilidad de la muerte y la búsqueda de la trascendencia, constituye el núcleo del pensamiento de Kierkegaard; y la muerte y la preocupación por el sentido de la existencia son también las piedras de toque del argumento de Saraband. No en vano Anna, una de las protagonistas, cuya imagen fotográfica aparece omnipresente a lo largo de todo el film, es la recientemente fallecida esposa de Henrik. Por otro lado, la búsqueda de la trascendencia se deja entrever en la secuencia en la que Marianne reza a solas en la iglesia, después de haber sido testigo de las tensas relaciones entre Johann y Henrik, así como del enfermizo deseo de posesión que éste manifiesta hacia su hija Karin.

Cuando en 1948 Bergman rodó uno de sus films de juventud, titulado Prisión, su leitmotiv había sido la expresión de Sartre el infierno son los otros, en referencia al carácter dañino, casi diríase diabólico, que presentan las relaciones humanas. La conclusión personal a la que el cineasta sueco llegó en aquella película fue que es preferible el infierno en compañía que el infierno en soledad. Hoy, casi sesenta años después de Prisión, Ingmar Bergman ha completado su propio círculo existencial y repite la misma conclusión. En una de las escenas finales de Saraband, el anciano Johan, víctima de una crisis de ansiedad, le pide a su antigua compañera Marianne que le haga un sitio en el lecho. El cineasta sueco parece querer decir que pese a que los humanos tenemos una inefable propensión al egoísmo, a la violencia y a la mutua humillación, en nuestro interior habita también un hálito de santidad, una necesidad amorosa de perdón, capaz de dotar de sentido a la existencia y de erigirse en el único resquicio de esperanza para las siempre difíciles relaciones humanas.

—-Jordi Puigdomènech—-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: