FUERZA VITAL

FELICIA’S JOURNEY (Atom Egoyan, 1999)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on agosto 1, 2011

—-Jorge Núñez—-

El final de las películas es el artificio más grande que hay. Cuando todo se apaga, todo se muere y se va al más allá inaudible-invisible. Un precipicio a donde llega el relato clásico satisfaciendo al espectador y resolviendo los enigmas dados. Una terminación que no siempre es satisfactoria y que se presta a experimentos dramáticos y formales. Algo irreversible que en “Dead man” (1995) de Jim Jarmusch se convierte en una nebulosa poliforme y romántica mientras que en “Los amos del tiempo” (1982) de René Laloux se geometriza en una infografía que navega en un espacio infinito de estrellas. En “JFK” (1991) de Oliver Stone no hay resolución y todo se complica más mientras que en “Greetings” (1968) de Brian De Palma acaba cuando le da la gana. No hay término medio, nunca mejor dicho, porque el final acaba justo ahí, al final. En “Brother” (2000) de Takeshi Kitano la carretera y una nueva vida son el cierre a una historia de un personaje que ha sido otro mientras que en “El ente” (1981) de Sidney J. Furie no hay descanso tanto para la mujer como para el ser del más allá que atormenta a esa mujer. Para finales está el de “Death proof” (2007) de Quentin Tarantino en el cuál se da una satosfacción máxima y tácita, una fisicidad de reventar un cráneo y sentirlo en el pie al igual que en “Vivir rodando” en el que se consigue todo de manera mágica después de unas cuantas pesadillas recurrentes.

El inicio de “El viaje de Felicia” es un travelling por una casa de otra época, una casa en perfecto estado pero momificada. Intocable. Una casa que siente y rememora una ausencia. Lo mismo que la ausencia sentida de Felicia que viaje a Inglaterra en busca de su novio y que mediante la fórmula de Egoyan vamos descubriendo el pasado como un presente recalcitrante, flashbacks vivos y nuevos. Un cruce de existencias y ahí surge la película: ambos personajes faltos de cariño se juntan. Como si fueran el mismo pero a una altura del recorrido diferente. Siniestro y mórbido, rellenando el pavo y quedándose embarazada de un traidor. El peso de la familias, sí, debe ser eso. Es que ver una tele retro con prismáticos desde la otra punta del comedor debe ser algo muy extremo, el final de un viaje muy duro.

—-Jorge Núñez—-

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