FUERZA VITAL

THE LADIES MAN (Jerry Lewis, 1961)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on agosto 22, 2011

—-Jorge Núñez—-

A diferencia de “El profesor chiflado” en la que se sigue un acción argumental más o menos racional, en “El terror de las chicas” (su título en español) la abstracción secuestra toda la narratividad y se cae en un pozo de gags subversivos y pesados como sólo sabía hacer Jerry Lewis. Se alcanza la extenuación en gags como cuando coge in fraganti a su prometida produciendo una caída eterna mientras arranca el arbusto del jardín y se lleva la mano al pecho, o como cuando se sienta sobre el sombrero del novio de una de las chicas y se lo intenta poner como al novio le gusta. Una y otra vez lo grotesco e incluso un sabor escatológico sale a relucir en la película de Lewis para conseguir un espectáculo de puro artificio contra el que chocar y reventar. Aplastando morcillas crudas.

No hay razón de ser y la desazón de los continuos gags me recuerda a lo supuestamente genial de Miguel Noguera y Mr. Bean. Un ridículo que se precipita en una puesta en abismo y no ya en un abismo normal y corriente. Herbet Herbert Heebert es su nombre y lo dice todo porque viene de un pueblo llamado Milltown en el que la gente es muy nerviosa. Es pequeño y la gente se altera a la mínima. La acción-reacción-consecuencia-acción-reacción-… y así sucesivamente lleva a un descalabro fílmico sin precedentes que lo sitúa cerca de la locura. Ese estado de lucidez plena, de vigorosos colores que tiemblan, de cráneos desencajados y seductores, todo como una gran casa de muñecas sin la cuarta pared, una clase de autopsias para perder el miedo a las mujeres. La casa con la ausencia de la cuarta pared y Jerry Lewis controlando su cuerpo a la perfección para preparar una ensalada avinagrada llena de sensaciones picantitas. Por la garganta. Lo televisivo que viene a cuento en el que se introduce el montaje desarticulado y desmembrado de las películas de Lewis donde cada corte es una escabechina. Salpicones de sangre e imágenes que sobremuestran durando demasiado y un poco más.

Y un buen día, en ese vacío de la cuarta pared, aparecen las cámaras, los cables y los focos para revolver al film una vez más y causar una sacudida de repulsión exhibicionista y nauseabunda. Es rellenar un espacio para dejar claro el sentimiento de “horror vacui”. El apisonamiento de la ficción por otra ficción que se supone tele-realidad provoca el momento en el que todo lo anterior se subraya como real cuando en realidad es también hiper-realidad. Aquí se juntan como siempre Jerry Lewis y Jean Baudrillard.

—-Jorge Núñez—-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: