FUERZA VITAL

LA MOSQUITERA (Agustí Vila, 2010)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on marzo 4, 2012

—-Jorge Núñez—-

Miguel y Alicia eran felices. Pasaban todo el día juntos. Las cosas ya no pueden ser como antes. El Cine ya no puede ser primigenio. Ni prototípico de nada siquiera. Luis aprende cómo inyectarse morfina mirando un powerpoint, de esos que hacen tontos a la gente. Es un extraño cruce contaminado entre Antonioni, Bergman y Haneke. Miguel se va de casa y Alicia tiene un capricho venenoso. Veneno puro que encandila e hipnotiza. Es repelente el chaval. Como una canción de “Manos de topo” en la que es imposible no tenerla manía y a la vez enamorarse por el misterio desprendido. La ventana déjala cerrada que entra olor del patio. Seguramente es un bajo. Un bajón. Menudo bajón. Menudo terror cuando en el sueño que tuve doblo la esquina del parking de esta misma cafetería y ante mí se abalanza una señora bruja con una mirada de tormento y furia. Menudo terror es cuando en una película hay tantas fuerzas auto-destructivas que todo puede pasar. Un brazo sale de la pantalla hacia mí. Yo estoy en el sofá medio tumbado y me da pavor ese brazo. Su mano tiene unas uñas relucientes pero afiladas y grandes. Afiladas grandes uñas relucientes. Agur. Tiene gracia que el hijo sea un espejo de Will More y deambule entre 5 o 6 perros, 2 gatos y una paloma muerta. El padre será un ex-convicto violento y muy peligroso. Las cosas, ya sabéis, no pueden ser como antes. Tiene una cadencia de nuevo cine de autor, haciendo alabanzas a la estética preciosista y contenida. Bien sabida. Se sabe que es de buen gusto… y de buen grado. No lo puedo contener. Preciosidad del horror. Me apasiona hacer un bloque de esto, algo por el que no pase el aire, algo que no sea mosquitera sino un muro de hormigón, acero y campos electro-magnéticos. El contracampo sería el cine de Orson Welles y su “La dama de Shanghai” (1947). Y en esa conexión con el horror de lo delicado y la violencia de lo concreto oculto, con “Elisa K” de Jordi Cadena y Judith Colell, y del spin-off no oficial de “The Running Man”, la película de Pedro Aguilera “La influencia”. Suave como un puño. Los suelos fríos de las casas, de todas las casas, dan pie a los travellings lentos en acercamiento que corean el buen gusto. Un redondel bien bien bien. En “La mosquitera” hay un humor maquiavélico que hace de todo un lento proceso de potencias extravagantes: todos caminando como zombis y espectros por la casa soleada pero cerrada. No hay que abrir por más que suene el timbre. “El ángel exterminador” y “Los otros”. “El sexto sentido”. “Barrio”. “Las horas del día”. Hasta luego.

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