FUERZA VITAL

MOONRISE KINGDOM (Wes Anderson, 2012)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on junio 20, 2012

—-Jorge Núñez—-

¿El título? Pues Rosebud y toda esa mierda.

¿La película? Delicia pura. Fulgor de felicidad. Meteorito de buena gana. Y el Reino está tostándose en la pequeña hoguera de scouts. Vuelta tras vuelta, Wes Anderson sigue depurándose y experimentando las formas cómicas ya en conexión directa con los humores de Hitchcock y de Buster Keaton. La música narrada y narrar con música que ni siquiera me importa que “Moonrise Kingdom” peque en algunos impases de videoclip modernete. No, no me importa porque es una Cosa que se utiliza para provocar dialécticas humeantes en eso audiovisual. Película en la que las texturas sonoras, visuales y dramáticas son las que cuentan los chistes, película en la que la casa de muñeca, la mansión deconstruida, el plano románico perforado y relamido del que habla Panofsky en “La perspectiva como forma simbólica”, película en la que todo esto anterior se mezcla cortado con el aire de Chip y Chop. Estos, Chip la anchura y Chop la altura, son los motores del cine de Anderson (no Roy sino Wes) para que una vez que los espectadores hemos conocido esos motores, nos coloca ante nuestros ojos el tercer motor en régimen de simulación: la profundidad. El fondo y sus diagonales. De donde provienen las miradas de los personajes, los sentimientos del niño enamorado, sistemático e independiente, de la niña enamorada, soñadora y decisiva, de esa isla adyacente al papel que cartografía sus zonas, de la transición de ocre verdoso a azul clarito pasando por el amarillo intenso. Siempre el amarillo intenso en el centro de la estructura. El amarillo al cuello scout, el amarillo con el que parpadea en el momento de tijeras clavadas, el amarillo del papel antiguo.

Y tantos movimientos laterales, tantas simetrías rotas, que cuando llegan las secuencias con cámara en mano se empieza a ver precisamente la mano de las decisiones. No es tajante ni certero pero sí que LO HACE. El amor al campo, a los humanos, a la cámara, a los colores. El lugar está habitado por unos topos que asoman sus cabecitas peludas y oscuras. A veces ocurren acelerones, provienen de la música y de los sueños. Tengo la certeza de que no hay nada agrio. Me ha encantado el batido, no por su mezcla sino por su resultado final uniforme: plátano, kiwi y naranja.

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