FUERZA VITAL

TWO LANE BLACKTOP (Monte Hellman, 1971)

Posted in Comentarios de pelis, Hellman-Salva by fuerzavital on julio 22, 2012

—-Marc Urquijo—-

América antes de las Autopistas Interestatales.

Bajo la Doctrina del Destino Manifiesto, los Estados Unidos de América tenían la cobertura moral en sus programas de expansión y civilización. Su objetivo era llevar la luz del progreso y la democracia allí donde consideraban que brillaba por su ausencia. Hacia 1872, el pintor John Gast  realiza “American Progress”, una alegoría del proceso de civilización del Far West. En el cuadro se representa la figura de una mujer angelical, Columbia, junto a un grupo de colonizadores llevando el progreso de costa a costa. Desde la costa atlántica, representada como una extensa pradera dorada por el sol, hacia el Pacífico, un lugar sombrío, salvaje, donde las Montañas Rocosas parecen un decorado infernal.

Se adivina en el viaje opuesto que propone “Two Lane Blacktop”, una contestación al trayecto primigenio del Destino Manifiesto, entendida como una reacción a la contienda que se estaba librando en Vietnam. Un lugar al que no se estaba exportando ni luz ni democracia, sólo devastación. A diferencia de “Easy Rider” (Dennis Hopper, 1969) que cubre el trayecto California – Nueva Orleáns, Monte Hellman apunta más lejos y fija como objetivo de sus protagonistas alcanzar Washington, capital y corazón de las decisiones políticas del país. Pero, para explicar la grandeza de esta película, es justo avisar que este propósito se queda en un rumor perdido entre sonidos de motor y neumáticos.

Además Washington no ejerce más que de referencia en el horizonte, la meta de una carrera sin final entre dos jóvenes que viajan en un Chevrolet 150 del año 1955 y un hombre de mediana edad que les desafía al volante de un Pontiac GTO (William Oates).  Los dos jóvenes, (interpretados por el cantante James Taylor y por el batería de los Beach Boys Dennis Wilson) que se dedican a las carreras ilegales y viajan siempre en silencio, tienen bien definidas sus funciones: uno conduce y el otro es mecánico y se encarga de poner a punto el coche. Durante el desafío Pontiac vs Chevrolet contemplamos una América que todavía no conoce las grandes autopistas interestatales, por lo que la acción transcurre por carreteras de doble dirección. La ida y la vuelta comparten asfalto y conviven en sus márgenes con gasolineras, pueblos perdidos y cunetas llenas de autoestopistas.

Una chica que recogen los dos jóvenes les acompañará gran parte del trayecto (interpretada por Laurie Bird; que fue pareja de Monte Hellman y se suicidó en 1979 cuando compartía su vida con Art Garfunkel). Desde el asiento trasero del Chevy 150, la chica se convierte en espectadora de excepción de una las parejas cinematográficas que más adhesiones ha logrado en la cinematografía contemporánea (Vincent Gallo, Bruno Dumont, Gus Van Sant…) El silencio con el que El Conductor y El Mecánico vagan por las carreteras, los automatismos adquiridos en las rutinas de la competición, y la ausencia de motivaciones más allá de seguir sobre el asfalto dan pie a Monte Hellman para construir dos iconos de gran poder estético que invitan a la contemplación y que contienen ciertos rasgos del sentir de una generación.

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