FUERZA VITAL

DEATH RACE (Paul W.S. Anderson, 2008)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on julio 24, 2012

—-Jorge Núñez—-

La extraña mezcla está servida. Los hierros y los músculos, el show televisivo y la cara de Jason Statham, la impertérrita malvada y la sexy copiloto. Ahora digo “¡Bienvenidos a La Carrera de La Muerte!” y las cifras de audiencia se disparan. Hablan de unos 70 millones de espectadores. A mí me parece inalcanzable. Es de esas cifras que no entiendo, se me escapan. La película de Paul W.S. Anderson sucede ante mí como un bochorno veloz. La gotita de sudor de mi frente se ha quedado a medias, entre el interior y el exterior de mi piel, ahí en el filo del poro. Asoma su cúspide de orina y una brisa marina (están en una isla) la dirige hacia el océano. Todo muy marrón y huyendo del estilo carpenteresco, cosa que es de agradecer, aunque no faltan los mapas explicativos. Estas cartografías son zafias y previsibles. El lugar que se antoja mental se vuelve cada vez más físico. Esto en las películas suele ser al revés, de lo físico se pasa a una metáfora conceptual y vaporosa. En “Death Race” el vapor onírico inicial se solidifica en unas infografías enroscadas al asfalto. Esa recta de la libertad sólo se ve recta desde un plano cenital. Cuando se surca es muy serpenteante y conflictiva.

Hay una estructura de 3 etapas para la carrera y si gana “Frank” consigue su libertad de la prisión de máxima seguridad. Estamos en el lugar de lo “ya visto”, de los tópicos y los estereotipos fascistoides y raciales. No pasa nada. Ese murmullo topical es buen ungüento base para que no se pegue el pastel. El espectáculo proviene de unas pinceladas gore, de efectos de perspectiva vertiginosos y un adulteramiento a lo simple de su compañera contemporánea supuestamente más infantil: “Speed Racer” (Wachowski Brothers). Esta película, obra maestra de los hermanos estadounidenses, profundiza en la compleja relación del piloto protagonista con el mundo familiar y la ambición por la competición, sin embargo, “Death Race” atañe a su manera a la complejidad del propio cine espectáculo y vacuo usando esas armas precisamente. Lo banal se intenta superar con espectáculo y heroísmo de hombre duro. La justicia se hace con chulería. Está claro todo.

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