FUERZA VITAL

EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN (Eliseo Subiela, 1992)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on octubre 26, 2012

—-Arcadi Ballester—-

Mis películas no son cartas de amor, son bombas de destrucción aérea, son agujeros negros, lo descartado, lo olvidado, aquello sobre lo que nadie quiere poner atención, creo, una llama imposible, te lo has puesto difícil, pero fui a parar a una brecha en la que no encontré a nadie, las fotos antiguas de los que ya pasaron y nada más, un cementerio más que una alegría.

Aquí volvía la muerte, la dama, pero la relación con Orfeo era mucho más tensa que en la película de Cocteau. Se podría decir que Subiela los sitúa en una tensión de ex-parejas, próxima al abandono, Orfeo siempre irónico, y aquí se derrumbaba su romanticismo real, creo, en la ironía. Por suerte Eliseo contaba con el cabello de Darío Grandinetti, y puede ser esa cabellera la gran falta de la secuela, “el lado oscuro del corazón 2”, la cabellera de Darío y los labios de Ariadna Gil.

Aquí se sigue insistiendo en la voluntad de ilustrar la idea, o que lo dialéctico dé solución al rompecabezas, en todo caso el chiste es largo pero agradable, bien contado, una metáfora en el límite justo por el hecho de verse desnuda, casi a punto de caer en el desecho, pero se salva, por la poca luz y por la gran labor de los sonidistas.

Luego está el alcance de la ingeniería de Eliseo, y pueden servir como ejemplo los planos en los que Darío y un escultor y otro señor con barba trasladan una gran polla blanca de escayola por el centro de Buenos Aires. Ahí el calor es el choque y la metáfora se queda.

Se agradece el conjunto musical y que los actores actúen menos de lo previsto. Se agradecen las repeticiones en la trama, volver a entrar en los espacios pero por una puerta distinta, que Benedetti vuelva a estar sentado con una puta recitando poemas en alemán. La puerta está abierta desde el comienzo y queda abierta al final, en realidad no ha pasado nada. Hay una niebla que empasta la luz, pero estábamos hablando de la pulsión y del impulso, de la radiante agonía de ser humanos. Me recordó a Exótica de Atom Egoyan, aunque eso fue dos años después.

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