FUERZA VITAL

Historias de amor por Gonzalo García Pelayo

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on noviembre 27, 2012

—-Arcadi Ballester—-

La nostalgia era un velo, todo se había acabado ya, no todavía, pero desde la orilla es otra cosa, el pasado fue así.
El cine y el excitante viaje a través de la mirada de ella, la mujer en ciernes, la amada madre y la firmeza del alma, la navaja plateada y el terror del alma. Cinco películas, un comienzo y un retorno y una espiral sobre la nada, el cuerpo desnudo por fin, de la mujer, de la modelo más bien, del cuerpo joven y la luz del absoluto derrumbe.

Manuela (1976)
Una promesa para el cine andaluz, producción considerable, 28 años, Fernando Rey, Charo López. La nostalgia de la incomprensión formal, Víctor Erice, enfrentar la forma al arreglo dialéctico del tiempo. Lole y Manuel, cuando todavía moraban por las tinieblas, y el gran rostro de Charo López, besando a un niño que rompe un pimiento con las manitas y luego un fundido y las ramas de una árbol barridas por la nada. Toda la contención, el ejercicio, las collejas de Bresson, de la pintura hacia el cine, Renoir, y la huella del cancionero popular, la huella popular, Manuela con un vestido rojo, rojo como los labios de quien yo sé.
Peckinpah, la acción primitiva, los planos contrapicados, la música y el travelling, antes de que Godard hiciera estallar los cobertizos, hubo unos cimientos, en la literatura, grandes maestros de la palabra, el misterio y Valente, el eco y Lorca y vuelta al romancero que eran unos ojos inyectados, la efusividad de la nada, el valor tomado como una obligación humana.
Retrato de una mujer guerrera.

Vivir en Sevilla (1978)
La decisión fue el límite formal, el quiebro en espiral, collage de entrada y de salida, Godard finalmente incendió el pajar y pronto el fuego se hizo tan extremo que quedó reducido al documento de su propia destrucción. La historia de una huida hacia la nada. Cassavetes y la permisividad del corte. Franco bien muerto, y la goma hay que fumarla y los pechos hay que besarlos y a las mujeres hay que amarlas. La tradición francesa moderna, Chris Marker, las soluciones del montaje, la plástica del corte y Bresson más lejos, porque cuando se le deja entrar, entra, y se queda. Rotulación analógica y búsqueda y captura de una crítica cinematográfica que todavía no existe en España. Abrir las puertas de par en par, mi casa es tu casa, entonces ¿qué más da?
Y Miguel Ángel Iglesias, protagonista, que parece Haervey Keitel con la chulería italiana, nuestra herencia árabe y judía, un país en el que vivir, al precio que fuera, nostalgia romántica de un momento preciso en el que los cortes cuajaron y el universo estalló.

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