FUERZA VITAL

PROMETHEUS (Ridley Scott, 2012)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on febrero 7, 2013

—-Jorge Núñez—-

El otro día pensé en ello. Lo miré un buen rato. Me excitó. Hacía tiempo que no sentía ese terror. El terror que hay entre los huecos no resueltos. Los misterios sin resolver. Aquel planeta lejanísimo que tiene un tono gris, unos píxeles difuminados. Esto. De las cosas que entran por los ojos y se quedan ahí. Son los horizontes empastados y olorosos. El moho que me abriga. El humanoide David es el poso Kubrick, la doctora es el poso Boyle. En el centro de control las arquitecturas holográficas podrían haber dado más miedo, pero Ridley Scott lo muestra de manera esquiva. El montaje está deslizado al igual que el eje de cámara. Lo que queda oculto es lo que me pone nervioso, y los saltos entre lo innombrable. Boing boing.

La ciencia-ficción se propone como ejercicio fascinante en sí mismo. Los mundos enigmáticos ya supuran su adhesivo para el espectador. “Prometheus” aviva ese magma con mareos y efectismos del no-mostrar que ya se usaron en “Alien” (1979) como algo capital. Ahora esta manera (el no-mostrar) se utiliza hiper-anabolizada. Así me fascina. No sé que hay detrás de esa luz cegadora, ni lo que lo produce, pero me está interrogando. Scott propone un cine-protesta con su propia industria. La película vacua de toda resolución. Ya de nuevo el facilón hiper-Cine (que tanto subrayan Serroy y Lipovetsky en su libro “La pantalla global”) llama a nuestros hogares. Detrás de la montaña hay una ventisca coronada por una rueda que aplasta pequeños astronautas reventando sus cascos cristalinos. Crash.

El prólogo, el comienzo, el epílogo, el cliffhanger, el nudo, el desenlace, el planteamiento, el clímax, la duda, la explicación, el susto, el final… “Prometheus” es una gran mancha borrosa bidimensional que nunca llega a darse la vuelta. En la que todo elemento se confunde con sus amigos. Hola, ay no, si no eres tú, o sí, no sé, bueno, de todas formas, hola. ¿Qué está pasando más allá de esa metáfora católica de la creación suprema y la supervivencia de la cruz en el cuello de la doctora? Uno acaba degollado pero la doctora se cuelga su cruz. El fetichismo católico de manera kitsch, despreocupado por su literalidad, además de que la tripulación responde a cánones para adolescentes mientras que así los misterios propuestos son complejos más allá del hiper-cubo. La quinta dimensión, el quinto pino, la séptima profecía, el que cuando uno está a punto de disparar al mega-malo aparece uno que le golpea en el brazo que sujeta la pistola, justo a tiempo. Bang.

 

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