FUERZA VITAL

POLA X (Leos Carax, 1999)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on marzo 8, 2013

—-Arcadi Ballester—-

La larga historia del hombre vencido por el deseo de la verdad, ganado por el encuentro con la nada, por fin desciende el hombre otra vez al inframundo del conocimiento.

Guillaume Depardieu tuvo el accidente de moto cuatro años antes del rodaje. Cuatro años después le amputarían definitivamente la pierna.

Mefisto era un hombre nórdico muy delgado, era el líder de la manada, todo lo dirigía, conocía el secreto de la gran mentira detrás de todo, no se oía su voz, solo al final, pero no le entendimos.

Orfeo Depardieu, con el yugo de la tragedia romántica, detrás de todo se sitúa el mal y no hay manera de salir de ahí. Detrás está el secreto, detrás no hay nada. Caminaste a ciegas solo por escapar, solo por conocer, solo por sentir el peso de las palabras escritas sangrantes verdaderas, pero ni así funcionó. Y nueve años después te encontraron las bacantes y acabaron contigo.

La resistencia. El fantasma de Jean Vigo, la resistencia primitiva en el cine francés, À propos de Nice (1930). Los infantes terribles, los chicos malos del cine, esa sensación de destierro y de familia adinerada. Pero eso no significa olvido, los desterrados son recordados, son héroes legendarios del cine.

En el corte hay una sinceridad propia del mismo proceso, idear un plan y gozar con su ruptura, desmaterializar un guión. Luego hay otros planos perfectos, y es la fricción de unas ideas y las otras lo que tensa el alambrado.

Luego también hay una suerte de misterio visionario, una pátina también, pero no es el vaho sino la organización de lo simbólico, Los nudos se cierran a expensas de todo, siempre en el gran teatro de las calles parisinas, siempre a contratiempo, siempre cabe la posibilidad de que todo se hunda pero al final no es así.

Esa insistencia en el límite, acaba generando confianza. Milagros de nuestra incertidumbre.

Voces tenues, acción primitiva, la teatralidad frustrada por el happening, de pronto, en la Cité de París, apareció un hombre maloliente, alto rubio y desquiciado, nadie entendió nada, al cabo de unas horas ya casi todos lo habíamos olvidado.

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