FUERZA VITAL

TRIÁNGULO DE ORO (LA ISLA FANTASMA) (Jairo Pinilla, 1983)

Posted in Comentarios de pelis, Festivales de cine by fuerzavital on octubre 23, 2013

—-Jorge Núñez—-

A la salida del cine, en la sección Brigadoon del festival de Sitges, estaba Jairo Pinilla tomando un refresco en una mesa. Le saludé y le dije que la película me había encantado. Eso fue todo. Me habría encantado hacerle una entrevista larga sobre la película pero justo él tenía otra entrevista concertada, muy larga, y no pudo ser. Después, yéndome hacia las tiendas de la playa, oí a alguien que decía que Jairo Pinilla es el Ed Wood colombiano. La magia que han saboreado mis ojos y mis oídos es una magia que procede del amor irracional hacia el Cine artesanal. Desde un punto de vista determinado la Isla aparecía y a ella se podía acceder. En su interior-exterior vimos una piedra que se volvía venosa y luego venenosa. ¡Cuidado, no la toquéis! La gente muerta estaba convertida en planta a medias. Los matojos estaban pegados a su cuerpo. Por un lado está el ambiente funcional de esta película aunque las vértebras se separan en su precariedad y dejan al descubierto un musgo bien surtido de galletitas de la suerte. Las fragancias, ay amiga. Ese olor a aventura sin parar, sin reparar en lo que vemos. La imaginación es activada por Jairo Pinilla en esos planos que se aíslan de sí mismos y de sus alrededores. El plano anterior y el posterior se conjugan lejanos. El destello dorado es un remolino, tornado crujiente. Así que viajan en barco, el niño de polizón, todos se meten en la Isla y vagan por ella. La jungla es de plástico y recuerdo una parecida en “20.000 leguas de viaje submarino” con Kirk Douglas huyendo de la tribu. En medio del océano estamos y todas las plantas se bambolean, estiran sus zarpas y con las enredaderas cogen lo que pueden. De nuevo la magia del Cine 100 x 100. 10.000 bonitas imágenes que subliman la materialidad triste de una pantalla. Hay un mundo más allá que es la propia aventura fílmica. El niño guisante y la mujer poseída hacen juego con la explanada llena de cabezas de ídolos aztecas. El triángulo es el jefe, dora la imagen, silba para palpar a sus enemigos ladrones… la manta que lo tapa es un truco infalible. Huyamos con el Triángulo de Oro al barco y salgamos de esta Isla Fantasma. El niño guisante sonríe, al fin es otra, es una niña. Todos son familia en un barco que navega desde la Isla Fantasma hacia la eternidad del género de aventuras. Bailad conmigo.

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