FUERZA VITAL

PERFORMANCE (Nicolas Roeg & Donald Cammell, 1968)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on enero 13, 2014

—-Jorge Núñez—-

Justo antes de que empezase la fiebre, yo bromeaba con un amigo sobre la advertencia de que esta película contenía imágenes muy rápidas. Se apagan las luces, sobre mi cabeza da la luz de una farola, y el plano aéreo sobre los campos verdes de Inglaterra se acompaña de musicón. Este musicón de repente se va ocultando tras una luz negra, desde el futuro, el trayecto del coche parpadea. Flop. El doblez de la gabardina de matón. Tras el doblez pienso en esa fina sombra que oculta medio cuadro, en una habitación que preparo para la próxima película de Lars Von Trier, Nymphomaniac (2013). Y lo próximo son los guantes de goma para proteger del ácido. Asimilación por parte de Cammell de todo el imaginario de la serie televisiva contemporánea The Avengers. Estridencias del momento. Guantes de goma y pelo afeitado mientras un coche inglés se deshace entre humo. ¿Dónde fue a parar? Se queda allí, toda la vida de gánster de Chas queda congelada en un flicking perverso, atrás, adelante. ¿Dónde y cuándo? Hasta que, no sin bastantes pruebas de inteligencia y fuerza sobrehumanas, Chas consigue entrar en la madriguera para esconderse, en el reino de las cortinas y las sedas, lo persa y lo vampírico. La eternidad sobre una mesa de espejos que aprovecha Roeg para filmar de manera melancólica el decorado surgido del mundo de Cammell. Ya no es el cine de género del pasado de Chas, sino que es una dislocación del placer de un lugar absorto en sí. ¿Cuándo y dónde? Quizás en el puerto, quizás mañana, quizás puedas conseguir una foto. Todo se está derritiendo en bucle, y tan lento que Performance sigue existiendo y proponiendo el drama que engancha al espectador. Ya Chas dejó en la bañera el pelo rojo. Encontró disolvente y se quitó la pintura de la cabeza. ¿Qué era eso? Hay se forjan las relaciones químicas con la pintura, el teatro, el cine, que dan paso a la música y su escenario. Siempre tras un escenario sale otro. Escenarios caminando y un montaje latente que sin duda ponen de manifiesto es cine que es ritual para con los ojos-oídos. Re-absorber la propuesta de Antonioni en Blow Up (1966) hasta tocar en el abismo el año 83 en el que Brian De Palma rueda Body Double. En ella aparecían unos Frankies goes to Hollywood en un videoclip dentro de una película, también.

Actúa. Yo actúo. Deja de actuar ya. Olvídate de tu pelo rubio. Tu pelo es peluca. Mirarse al espejo en otra persona desde otro ángulo flotante, como las no-costillas flotantes de Marilyn Manson, es una acción retroversal. Ras! Chas! Aparezco a tu lado y en la inercia contenida en Performance voy al desfiladero donde hay una pintura frente a un espejo, unidos por un tubo cárnico, que es sirena de policía, dando vueltas. Cammell viaja con su imaginario resistente al papel y al organismo de la Warner Bros. La tormenta resiste. Friega una madriguera rebosada de “lo imagen” = tela persa (Es tela en imagen con unos bordados que hacen espacios cóncavos). Parafrasear la película es un experimento siempre fallido. El fade out del musicón al comienzo se completa con el fade in de esa misma canción al final, en ese viaje por la carretera. El cuerpo recompone su postura vertebral. Verter líquidos fuertes sobre chapa o piel es una acción que emana unos efluvios asimilados por el ritmo de la película. Zas! Chas!

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