FUERZA VITAL

POLAR EXPRESS (Robert Zemeckis, 2004)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on marzo 7, 2014

—-Jorge Núñez—-

La vía es la película. De manera que el Cine se va experimentando a través del recorrido del tren hacia el Polo Norte. De nuevo la aventura en su máxima expresión, la pura aventura de tener las cosas perdidas para en el último instante ganarlas. Esto se vive mediante torrentes de tensión, sucesiones de carambolas impresionantes que engordan la potencia del efecto tridimensional hasta los confines del espectáculo. El vehículo del espectáculo es el Cine. El paisaje se va generando a raíz de la fantasía de un niño que se sumerge en un sueño trepidante la noche de Navidad. En cada momento dramático hay un pequeño cierre acogedor, cerca del fuego, al calor de los calcetines de lana, palpando el billete de oro. La imagen-momento que me viene a la cabeza es Eduardo Manostijeras haciendo una escultura de hielo mientras suena la melodía fantástica (x2) de Danny Elfman. Es aventura, es fábula, es misterio, es melancolía del hogar pasado.

La medida del tiempo se desparrama en Polar Express. El espacio temporal es chicle y la fuente de la Eterna Juventud mana en bucle y hace florecer lo que no se puede ver. Sigue el trayecto, sigue la evolución del niño incrédulo. Lo más real. Ya. Cuando cantan los niños en la cola del tren tengo una duda: ¿Están improvisando la canción o es una canción ya hecha que está de moda entre ellos? El momento es embriagador y el rastro del tren que revolotea en forma de nieve ligera me endulza el corazón. Y ya al llegar a su destino se pone en escena todo el imaginario arquetípico de lo navideño. Cada elemento es elevado a su máxima potencia para construir un momento de híper-sensación a la manera teórica de Lipovetsky y Serroy. Lo relamido se expande en sus entrañas caramelizadas al vapor del horno de los cascabeles del trineo del saco de la estrella que corona el árbol en la plaza central de Papá Noel de la religión. Se inaugura un nuevo creyente, el niño al que he acompañado durante toda la película. En su final agónico, a tiempo, siempre teniendo cinco minutos de margen. Falta todavía un poco de trayecto, y después faltará otro poco. Los pocos y los elfos.

El final comienza con los brillos blanquecinos en el cascabel. Su superficie metálica y pulida refleja gran parte del salón del hogar. Entre esos brillos se forma una retícula que tiende hacia las formas cuadradas. Da miedo. Pronto se cierne sobre mí el abismo del desierto de lo real y es amarillo seco.

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