FUERZA VITAL

CHILD’S PLAY (Tom Holland, 1988)

Posted in Comentarios de pelis by fuerzavital on marzo 21, 2015

—-Jorge Núñez—-

Es una película extrañamente tardía, de finales de los 80, en pleno resaca slasher. Las olas tienen forma de cuchillo, de martillo. Child’s play tiene una profundidad de organización en la que se ejecuta una economía cinematográfica: que el asesino sea un muñeco cotidiano y que dé mucho miedo. Así Chucky, el muñeco, se pone delante de la cámara y en cada imagen que aparece se construye una presencia contradictoria. El terror materialista enlazado con la mirada de los adultos, la aparente locura del niño y entre ellos van vestidos igual durante toda la primera parte de la película. La madre comienza a hablar al muñeco también en un intento desesperado por la comunicación. Muñeco a carne viviente, con esa sonrisa ancestral y desquiciante.

Hola, soy Chucky. ¡Seré tu amigo hasta el final!

Este es el final. Fabulosa la escena en la que el muñeco manipula un muñeco vudú para matar a uno de sus amigos. Uno de los problemas de la película de Holland es el juego de escalas, de mundos y de miradas entre el niño, los adultos y el muñeco. La chimenea se ofrece como fuego purificador y ocasiona que todo se deshilache, se precipite, hacia ya una película con asesino sobrenatural al estilo de mil películas. La transposición de espíritus en objetos materiales, mediante una especie de rito caribeño, subraya el ser del cine americano. Lo chusco del investigador de homicidios y su relación con la madre del niño es lo que hace vulgar a la fabulosa idea de Don Mancini, creador de la saga Child’s play. Y es que todo es cuadriculado, no hay grises, el muñeco es del tipo Good guy, los que viven en la calle son malvados, el policía es magnífico, el niño es inocente, la amiga de la madre es moderna, la madre soltera es valiente pero necesita al policía… Total, que solo me interesan los planos en los que aparece el muñeco. Ahí se plantean cosas realmente interesantes y mórbidas acerca de cómo encuadrar a un muñeco humanoide, cómo actuar con ello o cómo registrar la presencia terrorífica de algo ridículo. Para crear este terror la película trabaja mucho a su favor y lo consigue por momentos. Quizá tenga que ver su aparición tardía en plena resaca, como decía al principio. La acción catalizadora es: quemar con el mechero del coche la cara del muñeco, y ver su herida.

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